Mejora Continua: Arma contra la mediocridad

Imagínese que puede enfocar la mente de cada una de las personas de su empresa o equipo de trabajo en pensar como hacer todo mejor, todos los días; y no porque deban hacerlo, sino porque se ha convertido en un hábito para ellos.

Si Ud. tiene en su empresa o departamento problemas con las actitudes de la gente, seguramente capté su atención.

La era de la tecnología y la automatización nos ha heredado un afán de disminuir la intervención humana en las operaciones de negocios. A cualquier nivel, ya sea en la producción, la venta o el servicio, se tiene la creencia de que un medio automatizado será mejor.

Hoy quiero poner el anterior paradigma en tela de juicio.

Para mi no ha sido mejor un sistema telefónico de opción múltiple para conseguir algún tipo de servicio. ¿Le ha pasado? Dígame Ud. ¿Siempre que accede a un servicio telefónico 01-800 encuentra su problema en la lista de opciones que le presentan? Yo no; muy pronto en la llamada me veo brincando a la opción “Para hablar con un operador presione 0”.

Por más que en las empresas se intente prescindir de las personas para aumentar la productividad, todo negocio sigue y seguirá por los siglos de los siglos, siendo un asunto de gente.

Octavio Corona de la compañía Baja Organics, refiriéndose a los nuevos sistemas computarizados para controlar la producción y empaque de hortalizas, me decía el otro día: “¿Para que quieren automatizar todo? Hay que dar trabajo a la gente y tenerlos bien, y las cosas salen”.

Una alternativa a implantar sistemas computarizados o automáticos para mejorar las operaciones a expensas de dejar gente sin trabajo es actualizar al personal. Piense que cada cabeza que trabaja en su empresa o departamento es una mente con un potencial ilimitado para generar ideas. Busque desarrollar ese potencial mediante programas de mejora continua que hacen posible cambiar hasta las actitudes más negativas.

Hay muchos ejemplos pero recuerdo uno que ocurrió en el CETYS hace algunos años. Como parte de un ensayo de mejora continua le encargamos al personal de mantenimiento que cada uno nos diera una idea de cómo, sin gastar mucho dinero, podía en lo personal ser más productivo.

Se les dijo que la idea tenía que cumplir con ciertas características. Por ejemplo, no podía señalar a alguien más, tenía que estar expresada en forma de verbo infinitivo y debía ser una acción concreta.

Algunas de sus ideas no implicaban grandes gastos y en contraste producían grandes cambios, aumentando la productividad, la seguridad y la calidad de su trabajo.

Uno dijo que si trajera consigo un desarmador y unas pinzas, al tiempo que hiciera sus rondas de revisión o limpieza, podía reparar la mayoría de las descomposturas simples en las instalaciones como, por ejemplo, un toma-corrientes flojo. Esto implicaba no tener que ir al almacén de herramientas y firmar una solicitud cada vez que se descubriera algo que reparar. Un cinto con las herramientas más indispensables cubrió la necesidad.

Otro solicitó que el depósito de agua se reubicara en la parte más alta del complejo para que los garrafones llenos se transportaran siempre cuesta abajo (los edificios de la institución se encuentran construidos sobre un terreno en desniveles).

Finalmente, otro ejemplo que recuerdo es el del trabajador que solicitó un juego de utensilios de limpieza en cada piso de cada edificio, lo que representaba un gasto mínimo comparado con el tiempo que se ahorraría y la seguridad que incrementaría para el personal de intendencia.

La creatividad florece cuando es provista de un medio favorable. Un programa de mejora continua puede crear el ambiente necesario para convertir a las personas de su organización en expertos de detección de oportunidades y solución de problemas. Así como hacer que trabajen en equipo, se comuniquen mejor, estén más motivados y sean más participativos.

Antes de pensar en automatizar las operaciones o invertir en más o mejores equipos computarizados, piense en la posibilidad de actualizar a su personal, tal vez sea más difícil puesto que se trata de personas con maneras de pensar, actitudes y problemas, pero el resultado será mucho más trascendental porque no afectará solo las operaciones de su negocio sino también las vidas de personas y familias.

Hasta la próxima y mientras tanto recuerde: los pies en la tierra y la vista en el cielo.

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Es socio de Auval. Egresado del CETYS, Asesor Financiero Patrimonial, New York Life, Consultor Asociado, Aras Consultores. Profesor Universitario.

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